La psicología afirma que los niños de los años 60 y 70 no se volvieron fuertes por una mejor crianza, sino que aprendieron a gestionar sus propias emociones
La necesidad de resolver conflictos y enfrentar frustraciones sin ayuda constante fortaleció habilidades emocionales desde la infancia.
Estudios explican cómo la independencia y la menor supervisión durante la niñez impulsaron la resiliencia en generaciones pasadas. (ChatGPT/Generada con IA)
Las personas que crecieron durante las décadas de 1960 y 1970 desarrollaron un nivel de resiliencia emocional distinto al de generaciones posteriores.
Estudios en psicología del desarrollo relacionan esta característica con una crianza marcada por la autonomía, la baja supervisión adulta y la necesidad de resolver problemas sin ayuda constante.
Especialistas sostienen que este entorno fortaleció habilidades como la tolerancia a la frustración, el control emocional y la capacidad de enfrentar conflictos cotidianos desde edades tempranas.
Una infancia con más independencia
En 1966, la psicóloga Diana Baumrind, de la Universidad de California en Berkeley, identificó tres estilos de crianza: autoritario, autoritativo y permisivo. Sin embargo, más allá de estas categorías, gran parte de los niños de los años 60 y 70 vivió una infancia con altos niveles de independencia.
Los menores caminaron solos hacia la escuela. También resolvieron discusiones sin intervención de adultos y aprendieron a tolerar el aburrimiento sin estímulos permanentes.
Los padres pasaban más tiempo fuera de casa por trabajo y el bienestar emocional infantil no ocupaba el centro de las dinámicas familiares. Como consecuencia, los niños desarrollaron mecanismos propios para enfrentar incomodidades y dificultades.
El psicólogo Peter Gray, del Boston College, definió este fenómeno como juego libre. Según explicó, la posibilidad de negociar reglas, resolver conflictos y organizar actividades sin supervisión fortaleció habilidades emocionales fundamentales.
El cambio en la percepción del control personal
La psicóloga Jean Twenge investigó el concepto de locus de control, relacionado con la percepción de dominio sobre la propia vida.
Su análisis mostró que entre 1960 y 2002 los jóvenes comenzaron a sentir que factores externos controlaban cada vez más sus decisiones y resultados.
Para el 2002, un joven promedio percibía menos control sobre su vida que el 80% de los jóvenes de la década de 1960.
Más información en La Nación
También de tu interés: Cai Carabobo: Sembradas más de cien plantas ornamentales en Parque Draculandia




