Los favoritos, tiemblan. Primero fue España y Uruguay quiso imitar a la campeona de Europa, no pasando del empate ante una más que ordena Arabia Saudi, que supo sacar provecho de todos sus argumentos al máximo, algo que no sucedió con la selección de Bielsa.
Todo queda como si no se hubiera disputado esta jornada. Cuatro equipos igualados a puntos, pero con el enfrentamiento pendiente entre ambos en Guadalajara para cerrar la primera fase.
El grupo se pone tenso y no se permiten más fallos. El otro fútbol se pone serio y el llamado dominante se duerme en los laureles y se cree lo que no es.
La tan comentada pausa de hidratación-publicitaria fue lo mejor que pasó en los primeros veinticinco minutos del partido que enfrentaba en Miami a las otras dos selecciones rivales de España.
Uruguay empata en su debut
Cero ocasiones, cero jugadas, así que lo mejor fue acudir a aquello que nació en la pandemia y que sirvió, por ejemplo, para evidenciar las diferencias de la plantilla del Barcelona con Setién. Un respiro que vino muy bien la verdad.
Fue regresar a correr sobre el césped y al menos quedó de manifiesto que los porteros servían para algo, en este caso Al-Owais. El saudí remató lo que parecía gol seguro de Fede Viñas, pero el cabezazo buscó al portero y lo encontró.
Acto seguido, Muslera quiso tener su momento de gloria (lo cierto es que lo tuvo más tarde al no atajar el remate que propició el gol saudí) con una salida arriesgada al máximo.
intensidad y calidad y ahí apareció la selección del griego Georgios Donis. Primero avisando con Al Amri en el 37, para después ser otra vez el defensa (compañero de Cristiano Ronaldo en el Al Nassr) el que apareció, pero en esta ocasión para batir a Muslera tras un regalo del portero uruguayo.
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