En solo una semana, Donald Trump y Vladimir Putin han puesto en jaque el equilibrio de poderes en el tablero de la política internacional.
Todo comenzó el 12 de febrero con una llamada en la que los dos líderes se comprometieron a restaurar las relaciones bilaterales y buscar una solución a la guerra en Ucrania tres años después de la invasión rusa.
Luego vino la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde Europa y Estados Unidos confirmaron sus diferencias sobre el conflicto ucraniano y otros asuntos internacionales.
Esto precedió a la imagen que dio la vuelta al mundo: los ministros de Exteriores de Washington y Moscú reunidos en la capital de Arabia Saudita, Riad, el martes en el primer encuentro entre las dos potencias desde la invasión de Ucrania.
El resultado ha sido un terremoto diplomático: Europa y Ucrania permanecen sin voz en unas negociaciones que pretenden determinar su futuro, Trump se desmarca del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a quien culpa de la guerra y llama «dictador», y la narrativa oficial rusa canta victoria.
¿Estamos ante un nuevo orden global? Repasamos qué ha ocurrido en una de las semanas más cruciales desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022.
La llamada que inició todo
El pasado día 12 Trump y Putin hablaron por teléfono durante unos 90 minutos, en el primer contacto directo entre líderes de ambas potencias en tres años.
Ambos acordaron iniciar de inmediato negociaciones para poner fin al conflicto en Ucrania.
«Trabajaremos juntos, muy de cerca» para «detener los millones de muertes que están ocurriendo en la guerra», afirmó Trump tras la llamada.
Sin embargo, Ucrania recordará el 12 de febrero «como un día difícil en el que se enfrentó a una realidad nueva y no deseada», analizó Frank Gardner, corresponsal de Seguridad de la BBC.
Justo después de su llamada con Putin, el presidente de EE.UU. mantuvo una conversación con Zelenski, que calificó como «muy buena», y aseguró que los líderes de las dos partes en conflicto buscan la paz.
Sin embargo, también afirmó que no sería «práctico» que Ucrania sea miembro de la OTAN, uno de los objetivos de Zelenski.
Trump y Putin sacuden el mundo
Y, el mismo día, el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, señaló que para Kyiv «volver a las fronteras que tenía antes de 2014 es un objetivo poco realista».
Muchos interpretaron estas afirmaciones como un giro de Washington favorable a las aspiraciones territoriales de Rusia, que mantiene invadida más de una quinta parte de Ucrania.
«Con Rusia avanzando en los campos de batalla del este de Ucrania, este es el momento más difícil que Zelenski ha enfrentado desde los primeros meses oscuros y desesperados de la guerra, cuando Ucrania luchó contra el ataque de Rusia», evalúa Jeremy Bowen, editor internacional de la BBC.
El acercamiento entre Trump y Putin también fue recibido con alarma entre los países europeos, que se vieron excluidos de las conversaciones para poner fin a la guerra y comenzaron a sentir la ruptura con Estados Unidos, su hasta hace poco aliado incondicional y principal socio en la OTAN.
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