Oficiales de la Policía de Carabobo sorprendieron a dos integrantes de la banda liderada por «Alias el Cachorro» mientras patrullaban el sector. Presunta drogas, una balanza y un revólver .38 fueron incautados.
Valencia, 22 de mayo de 2026. – El sol aún no calentaba del todo los adoquines del Callejón La Paz, en el populoso sector Mañonguito de la parroquia San José, cuando dos motos de la Brigada Motorizada de PoliCarabobo empezaron a trazar un patrullaje rutinario. Nadie imaginaba que ese giro del destino —o del oficio— pondría fin al accionar de una banda que, según las investigaciones, sembraba su mercancía ilícita cuadrante por cuadrante.
Fue en el Cuadrante P-01. Los agentes, enmarcados en la Gran Misión Cuadrantes de Paz, notaron movimientos inusuales cerca de una vivienda de fachada descolorida. Dos sujetos manipulaban varios envoltorios plásticos con una premura que delataba más que un simple intercambio. La voz de mando no se hizo esperar: “Policía, detenidos”.

El primero en bajar del morral sus secretos fue Alan Daniel B. F., de 23 años, conocido en el hampa como “Alambrito”. No era su primera vez ante la ley: fuga, porte ilícito de arma y posesión de drogas manchaban su expediente.
Pero esta vez la evidencia cantaba más alto: dentro de un moral de tela negra, los uniformados hallaron un envoltorio rectangular de presunta marihuana y, como un eco de vieja película policial, un presunto revólver Smith & Wesson calibre .38 con un cartucho ya percutido.
Junto a él, Oliber Jesús P. T., de 22 años, intentó guardar compostura. Sus antecedentes por posesión de ilícitos lo precedían.
Al requisarlo, los oficiales encontraron varios envoltorios más de presunta droga y una balanza digital que no dejaba lugar a dudas: el negocio era medir, pesar y vender.
“Ambos formaban parte de ‘Los Dealers de Mañonguito’”, confirmaron luego las pesquisas. La banda, liderada por “Alias el Cachorro”, operaba con una estructura que iba desde el menudeo hasta el resguardo armado. Alambrito y Oliber eran dos de sus piezas en movimiento.
El procedimiento, rápido, pero minucioso, terminó con los dos sujetos esposados y las evidencias embaladas. El caso —incluyendo el revólver, la marihuana, los envoltorios y la balanza— fue puesto a orden de la Fiscalía 29° del Ministerio Público, que ahora tendrá la palabra para que, frente a un juez, estos nombres vuelvan a ser noticia.
En Mañonguito, mientras tanto, el callejón La Paz recuperó una calma tensa. Y las motos de PoliCarabobo siguieron su rumbo, sabiendo que esa mañana le habían asestado un golpe a una de las bandas que más venía azotando la parroquia San José. Porque la paz, en los cuadrantes, a veces se construye con operativos certeros y un guante de látex lleno de pruebas.
Fuente: Cuerpo de Policía del Estado Carabobo (PoliCarabobo)




