Los inmigrantes indocumentados en EE.UU., obligados a ver el Mundial desde sus casas

El sueño de toda la vida de José, un inmigrante mexicano, ha sido asistir a un partido de un Mundial de fútbol.

Cuando se enteró de que Los Ángeles albergaría varios encuentros se ilusionó con la posibilidad de cumplirlo, pero su situación migratoria lo ha aterrizado en la realidad: “Tendré que verlos por televisión”, se resigna.

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El hombre de 46 años, que sólo se identifica con su nombre por temor a que las autoridades migratorias lo detengan y deporten, asegura a EFE que es aficionado al fútbol desde que tiene memoria.

Luce la camiseta de la selección mexicana cada vez que puede, y uno de los mayores regalos que se hizo a sí mismo fue asistir a un partido del Tri en Los Ángeles, ciudad adonde emigró hace más de 25 años.

“Ir al estadio es una emoción que no tiene comparación”, afirma.

Por eso comenzó a ahorrar desde hace años para ver si podía comprar al menos dos boletos, uno para él y otro para su hijo de 10 años, para ir a un encuentro del Mundial, aunque no fuera un partido de la selección mexicana.

Pero sus sueños se derrumbaron ante la probabilidad de que los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) estén en los estadios.

“Yo sé que no le van a pedir papeles a todos los aficionados que asistan, pero estoy seguro que van a ir por los que tienen la piel morena como la mía, y yo no quiero que me deporten”, señala el inmigrante.

Más información en EFE

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