Todo empezó con un «gas ?» lanzado casi como una broma macabra. O al menos eso señala el informe policial. Pero lo que siguió no tuvo nada de cómico: una discusión doméstica que escaló al filo de un cuchillo y dejó a un hombre herido en el abdomen.
Eran horas de la noche cuando Deborah Ann Burns, de 37 años, miraba televisión en la casa que compartía con su novio, Willie Butler. Sin mediar palabra, según las autoridades, Butler le arrojó «gases» directamente en el rostro. Lo que ocurrió después fue una explosión de violencia poco común incluso para los estándares de los altercados domésticos en Florida.
La mujer reaccionó como si el aire se hubiera vuelto veneno. Se levantó de un salto, tomó un cuchillo de cocina de unos 20 centímetros (8 pulgadas) y, cuando su pareja intentaba salir de la residencia para poner distancia de por medio, se lo arrojó con puntería certera. El arma se incrustó en la región abdominal de Butler.
El hombre, pese a la herida, logró pedir auxilio y fue trasladado de urgencia a un centro asistencial. Los médicos lo estabilizaron rápidamente: las lesiones, aunque graves, no ponían en riesgo su vida.
Mientras tanto, Burns quedaba bajo arresto. Las autoridades locales la recluyeron y ahora enfrenta cargos formales por agresión agravada con el uso de un arma peligrosa.
La escena del crimen quedó sellada, con el televisor aún encendido y el «gas» disipándose en el aire, como único testigo de un ataque que comenzó con una ofensa química y terminó con un cuchillo clavado en medio de una pelea de pareja.
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