La mañana de este viernes amaneció con una noticia que entristece a todo el gremio periodístico y cultural de Venezuela: partió de este mundo Clemente Espinoza, conocido con respeto y cariño por todos como “Monsieur Clemont”, reportero gráfico, poeta de la imagen y uno de los fotógrafos más respetados, talentosos y queridos de la región.
Su nombre quedó ligado para siempre a la historia visual del país, porque Clemente no solo tomaba fotografías; él capturaba el alma de lo que ocurría frente a sus ojos.
Durante décadas, su cámara fue testigo fiel de la historia, la política, la cultura, el deporte y la vida cotidiana, siempre con una mirada única, sensible y profunda. Para él, cada imagen tenía que contar una historia, transmitir una emoción, dejar una huella. Era, como muchos lo definieron, un verdadero poeta con el lente.
Miembro activo y distinguido del Circulo de Reporteros Gráficos Carabobo y del Colegio Nacional de Periodistas (CNP), portador de condecoraciones y reconocimientos que atestiguan su trayectoria impecable, Clemente Espinoza fue mucho más que un profesional: fue un maestro, un guía y un ejemplo para generaciones de fotógrafos que aprendieron de su ética, su pasión y su forma de entender el oficio.
Siempre elegante, caballeroso, de trato amable y palabra precisa, se ganó el cariño y el respeto de colegas, autoridades y ciudadanos por igual.
Fue un maestro, un guía y un ejemplo para generaciones de fotógrafos
“Se fue el poeta”, dicen hoy sus compañeros con el corazón lleno de dolor, recordando esa calidez humana que lo caracterizaba. Mensajes de despedida se multiplican: “Poe querido. Gracias por tanto. Diosito te reciba con los honores que mereces”, escribió uno de sus amigos, resumiendo lo que todos sienten: gratitud por su legado y tristeza por su partida.
Hoy, el gremio viste de luto, pero también celebra con orgullo la vida de este gran venezolano. Su obra queda, inmortalizada en periódicos, revistas, exposiciones y en la memoria colectiva.
Aunque su lente se apagó para siempre, las imágenes que nos dejó seguirán hablando por él, manteniéndolo vivo en cada fotografía, en cada historia y en el corazón de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo y aprender de él.
Descansa en paz, maestro Clemente Espinoza, “Monsieur Clemont”. Gracias por habernos enseñado a ver la belleza y la verdad a través de tus ojos.
Fuente: CRGV Carabobo (crgv_carabobo)
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