El agua de una laguna se traga las risas de cuatro niños en Monagas

Bajo el sol inclemente del estado Monagas, el paisaje rural que solía ser escenario de juegos infantiles se transformó, de pronto, en un espacio de absoluto desconsuelo.

Lo que prometía ser una tarde ordinaria de exploraciones y travesuras infantiles terminó en una de las tragedias más dolorosas que recuerde la comunidad en los últimos años: cuatro niños, unidos por la sangre y el juego, perdieron la vida por inmersión en una laguna local.

Eran tres hermanos y un primo. Cuatro vidas que apenas comenzaban y que compartían la complicidad de la infancia. Leonardo Pereira, el mayor de los hermanos con 12 años, guiaba de cerca a Luisana, de 11. A su lado, con la misma edad, estaba su primo Damian Morcoima, inseparable en cada aventura.

El más pequeño del grupo, Oscar Pereira, de apenas 8 años, seguía los pasos de los mayores con la confianza que solo da la familia.

Tres hermanos y un primo mueren por inmersión 

Nadie pudo prever el instante en que el agua, mansa en apariencia pero traicionera en el fondo, se convirtió en una trampa mortal. El silencio súbito de la tarde encendió las alarmas.

Tras la búsqueda desesperada de familiares y vecinos, el peor de los presagios se hizo realidad a la orilla del pozo de aguas verdosas.

Poco a poco, el perímetro se llenó de uniformes. Funcionarios de distintos órganos de seguridad ciudadana llegaron para acordonar la zona, pero ya no había margen para el rescate. En la orilla, protegidos por sábanas blancas, yacían los cuerpos de los cuatro pequeños.

A su alrededor, el llanto desgarrador de una familia destrozada rompía la pesadez del aire, mientras los vecinos contemplaban la escena en un estado de shock colectivo, tratando de asimilar cómo un lugar tan cercano pudo arrebatárselos tan rápido.

 

Pasadas las horas, una comisión del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) arribó al sitio para realizar las experticias técnicas correspondientes.

Con el respeto que la solemnidad del momento exigía, los funcionarios procedieron al levantamiento de los cuerpos para iniciar el doloroso traslado hacia la morgue del Hospital Universitario Dr. Manuel Núñez Tovar.

Monagas hoy duerme con el corazón encogido. En los hogares de la zona queda un vacío imposible de llenar y el amargo recuerdo de una tarde donde la fatalidad aguardaba en el agua, apagando para siempre la luz de cuatro niños que solo querían bañarse y jugar.

Fuente: elperiodicodemonagas

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