Casi una década después de asumir como fiscal general entre críticas por su vinculación con el chavismo gobernante y los señalamientos de ser su «brazo judicial», Tarek William Saab deja atrás el Ministerio Público para asumir nuevamente de forma temporal el rol de defensor del pueblo, una paradoja política que revive sus inicios como defensor de derechos humanos.
El abogado presentó su renuncia como fiscal general sin exponer sus motivos y minutos después el Parlamento lo nombró defensor del pueblo de forma temporal. Su designación respondió a la dimisión de Alfredo Ruiz, quien también dejó el cargo en la defensoría en esta jornada argumentando razones de salud.
Los cambios se dan dos meses después de la captura del presidente Nicolás Maduro por parte de EE.UU. y bajo la sombra de un proceso de amnistía que busca reparar heridas y los errores cometidos por la Justicia en medio del «nuevo momento político» declarado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
Saab, de hecho, destacaba hace dos días la Ley de Amnistía como el cierre de «un importante ciclo histórico» en Venezuela, en medio de las denuncias de opositores y ONG por retrasos en el proceso.
Defensor de derechos humanos
De origen libanés, identificado con la izquierda y autor de varios libros de poesía, Saab ha sido una de las figuras más combativas del chavismo y una de las más mediáticas. Empezó su carrera pública como dirigente estudiantil y participó en la defensa del fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013) cuando fue detenido por intentar tomar el poder a través de un fallido golpe de Estado, en 1992.
Saab siempre se ha declarado un defensor de derechos humanos; prestó asistencia a familiares de los militantes y guerrilleros comunistas torturados o desaparecidos en los Gobiernos previos a la llegada de Chávez al poder.
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