El sello del técnico italiano Carlo Ancelotti comenzó a verse ya en su debut como seleccionador de Brasil este jueves ante Ecuador, pero no le alcanzó para ganar un partido que la Canarinha empató 0-0 con un juego deslucido y carente de la magia que hace años la pentacampeona del mundo abandonó.
La Verdeamarela saltó al Estadio Monumental, de Guayaquil, con un planteamiento muy clásico del extrenador del Real Madrid: un bloque ordenado, presión adelantada y un juego directo y vertical que tanto perfeccionó en el equipo blanco.
La idea inicial se fue desdibujando con el paso de los minutos hasta perder la iniciativa del juego y quedar a merced de un rival que no tenía armas en ataque para inquietar la portería de Alisson Becker, debido a la lesión de Enner Valencia, prácticamente el único hombre capaz de hacer goles en Ecuador.
Desde el pitazo inicial, Ancelotti siguió el partido de pie en el área técnica y en pocos momentos se sentó en el banquillo, atento al desarrollo de un juego que la Verdeamarela comenzó bien plantada sobre la cancha, sin dejar sorprenderse por el combinado local.
Sin embargo, apenas generó peligro a Ecuador, que tiene la mejor defensa de las eliminatorias, y ha recibido cinco goles en quince partidos.
La pentacampeona del mundo apenas tuvo dos ocasiones claras de gol, primero en un remate forzado de Vinícius Júnior dentro del área y luego en un disparo desde fuera del área de Casemiro que no tomó suficiente fuerza.
El sello de Ancelotti empieza a verse
En la víspera, Ancelotti ya había anticipado que esperaba poder lograr «la mejor versión de Vinícius», esas de las grandes noches del Santiago Bernabeú, y frente a Ecuador fue el jugador más destacado dentro de un equipo que brilló poco en la faceta ofensiva.
El delantero del Real Madrid fue el más desequilibrante desde la banda izquierda, tal como reconoció ‘Carletto’ al terminar el partido, pero tampoco pudo dominar ese flanco del campo y por momentos cayó por la banda derecha sin tampoco encontrar la jugada que inclinase el partido.
El italiano ya había advertido que buscaba un equipo que atacase y defendiese de manera colectiva, porque por mucho talento que pueda tener Brasil «las individualidades ya no son suficiente en el fútbol moderno», como señaló el técnico en la previa.
Uno de los más implicados en esta misión fue Estevao, el joven extremo derecho del Palmeiras, que hizo su debut con la selección absoluta sin que le pesara la Verdeamarela al demostrar una buena sintonía con Richarlison y Vini. Gracias a una recuperación de Estevao llegó la única oportunidad que tuvo el jugador del Real Madrid en sus pies.
El segundo tiempo no cambió la dinámica y, con el cambio de sistema de Ecuador, que pasó a jugar con tres defensas y dos carrileros, la Canarinha se vio más presionada e incómoda.
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