José Suárez no se presentó en los Entrenamientos Primaverales únicamente para cumplir con el calendario. El zurdo venezolano llegó con una misión clara: reivindicarse.
Luego de un 2025 marcado por altibajos —que incluso lo llevó a vestir brevemente el uniforme de los Baltimore Orioles—, el serpentinero regresó este lunes al montículo con los Bravos de Atlanta decidido a demostrar que su gran versión con los Navegantes del Magallanes no fue casualidad, sino el punto de partida de su resurgir.
Dos entradas de autoridad
En la victoria 10-7 ante Baltimore, Suárez asumió el relevo en el tercer episodio con la responsabilidad de frenar la ofensiva rival. Y respondió.
Aunque concedió dos boletos —muestra de una agresividad que todavía ajusta—, supo manejar los momentos de presión con temple y precisión.
Trabajo sólido: 2.0 entradas sin permitir carreras.
Contundencia: 3 ponches, coronando su actuación con un abanicado clave para cerrar su labor.
Eficiencia: 32 lanzamientos para contener a la toletería de los Orioles.
Su desempeño no solo apagó el fuego contrario, sino que envió una señal clara al cuerpo técnico.
¿Un brazo fijo en el bullpen?
La gran interrogante para este 2026 gira en torno a su rol definitivo. Tras su paso por ligas menores y su breve experiencia en Baltimore, todo apunta a que Suárez podría consolidarse como pieza del bullpen.
El trabajo realizado en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional parece haber fortalecido su físico y, sobre todo, su confianza.
La versión vista en el inicio de la primavera ilusiona a Atlanta y reaviva el debate: ¿estamos ante un relevista listo para establecerse en Grandes Ligas?
La temporada es larga y exigente, pero el primer paso ha sido firme. Si logra sostener este nivel cuando la presión aumente, el renacer de Suárez dejará de ser promesa para convertirse en realidad. Por ahora, en Atlanta hay motivos para sonreír.
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