Lo que comenzó como un acto de fe terminó en una escena de horror. En una vivienda del barrio El Coreano, al oeste de Barquisimeto, el silencio de la oración fue abruptamente sustituido por gritos, desesperación y una violencia que nadie logró contener.
Yuriangela Maryelin Toledo Gotopo, de 24 años y con seis meses de embarazo, estaba junto a su esposo en medio de una práctica religiosa.
Era un momento íntimo, de recogimiento, en el que, según testigos, ambos se encontraban orando dentro de su hogar, ubicado en la calle 03, manzana 51 de Coriano I Sur, parroquia Guerrera Ana Soto.
Pero algo cambió
De acuerdo con quienes presenciaron la escena, el hombre —identificado como Jhorsuan Emiliano Mendoza Méndez, también de 24 años— comenzó a alterarse de forma repentina. Su comportamiento se tornó agresivo, descontrolado.
Algunos lo describieron como un episodio inexplicable, al que incluso calificaron como un supuesto “ataque demoníaco”.
En cuestión de minutos, la oración se transformó en tragedia. Este femicidio ocurrió el
El joven habría arremetido contra su esposa con una fuerza que, según relatan, resultaba difícil de contener. Los presentes intentaron intervenir, pero no lograron detenerlo.
En medio del caos, la mujer fue sometida a una estrangulación con las manos que terminó por arrebatarle la vida.
El impacto fue inmediato. Gritos, llanto y desconcierto se apoderaron del lugar. Nadie parecía entender cómo un momento de fe pudo derivar en un acto tan brutal.
Quienes conocían a la pareja aseguran que no era la primera vez que el hombre mostraba conductas amenazantes hacia la joven. Sin embargo, nada hacía prever un desenlace de tal magnitud.
La muerte de Yuriangela no solo deja un vacío en su entorno, sino que también enluta a una comunidad entera que hoy intenta asimilar lo ocurrido. Su historia, marcada por la violencia, se suma a la lista de casos que evidencian una realidad alarmante: la persistencia de la violencia de género.
Mientras las autoridades avanzan en las investigaciones, en El Coreano queda una sensación de dolor e incredulidad. Una vida —y la de su hijo por nacer— se apagó en un lugar donde se buscaba paz. Y ese contraste, quizás, es lo que más duele.
Fuente: sucesosbarquisimeto
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