Dos hombres de nacionalidad panameña fueron arrestados por el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) por su presunta vinculación con el tráfico de cuatro migrantes irregulares venezolanos procedentes de la provincia de Darién, por cuya selva, limítrofe con Colombia, han cruzado miles de personas en tránsito hacia los EE.UU. al abandonar sus países.
El ente policial informó el martes 3 de junio en un comunicado que ambos ciudadanos, no identificados, fueron aprehendidos en el puesto de control de Bayano, en el este de la provincia de Panamá, cuando transportaban en una camioneta a un hombre y a tres mujeres de nacionalidad venezolana, una de ellas menor.
Los dos panameños fueron puestos a disposición de la Fiscalía Contra el Crimen Organizado, mientras los ciudadanos extranjeros fueron remitidos al Servicio Nacional de Migración para los trámites correspondientes, señala la información oficial.
El tapón del Darién, una inhóspita selva, es atravesada por miles de migrantes procedentes de todo el mundo en su tránsito hacia Norteamérica.
Por sus características naturales, propias de una jungla, y la presencia de grupos armados, está considerada como una las rutas más peligrosas del mundo.
Arrestan a dos presuntos «coyotes»
El pasado 14 de mayo, el Gobierno de Panamá cerró la principal estación de recepción migratoria de Lajas Blancas a la salida del Darién tras la drástica caída del flujo hacia el Norte de viajeros irregulares, lo que supone el fin de una crisis humanitaria que se prolongó varios años.
A finales de abril pasado el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, había dicho que «para todos los efectos prácticos» el Darién como paso migratorio irregular estaba cerrado, con el argumento de que ese mes habían cruzado la jungla apenas 73 migrantes en su camino hacia Norteamérica, frente a los 194 que lo habían hecho en marzo o los 29.259 que lo hicieron en abril del año pasado, lo que supone una caída respecto a 2024 del 99,7 %.
El Gobierno panameño vincula la caída del tránsito migratorio hacia el Norte a medidas como el cierre de caminos en la selva para habilitar un único «corredor humanitario», la aplicación de multas por entrar de forma irregular al país y el programa de vuelos de deportación financiado por los EE.UU.
Las restricciones en Panamá están vigentes desde el año pasado, que cerró con 300.549 migrantes irregulares que llegaron al país tras cruzar el Darién, un 41 % menos que la cifra récord de 511.103 de 2023, de acuerdo con las estadísticas oficiales citadas el pasado enero por Mulino en una rendición de cuentas ante el Parlamento.
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